Panen et circenses (Pan y circo)
Como en muchas otras cosas los romanos verbalizaron en este caso, con precisión de cirujano, la idea “política” de la ciudadanía, de los “bárbaros” inmigrantes e incluso de la población esclava. Panen et circenses (pan y circo) refleja a la perfección la evidencia de que el pueblo renunciaba a sus derechos de participar en la decisión política a cambio de recibir prebendas y entretenimientos.
Fue el poeta Juvenal (Roma 60-128) quien popularizó esta crítica a los políticos de su tiempo, empeñados en mantener a los ciudadanos romanos distraídos de la política, a cambio del reparto gratuito de trigo, bollos de pan y entradas para sus espectáculos favoritos. Sólo en la ciudad de Roma hasta 300.000 personas llegaron a beneficiarse diariamente de estas asistencias sociales que permitieron, a no pocos políticos, acceder o permanecer en el poder.
Estas prácticas, que fomentaron la decadencia social y la apatía por la “cosa pública”, ni han perdido vigencia ni en lo esencial, han dejado de practicarse a lo largo de los siglos. Los modos y las formas son de lo más variopintas y podría decirse que alcanzan a sociedades de todos los continentes.
Hace unos días el periódico norteamericano The New York Times, criticaba que el gobierno de Zapatero utilizase a la selección española de fútbol para “eclipsar las penurias económicas del país, al que se atribuye una montaña de déficit y un desempleo que ha crecido al 20%”. La ocasión periodística la servía en bandeja el hecho de hacer coincidir, la presentación del decreto de reforma laboral con el estreno de la selección en el mundial de Sudáfrica. Aprovechaba el rotativo para recordar a la ciudadanía de EEUU, que este proceder no es nuevo en España. Franco utilizó durante muchos años los éxitos deportivos del Real Madrid, los toros, incluso la victoria futbolística de 1962 sobre la Unión Soviética fue vendida por la dictadura como una gesta hispana sobre el comunismo…En definitiva que se sigue con una tradición de “pan y fútbol”.
Desde luego que es una tentación difícil de vencer para los políticos. En palabras del ex ministro socialista Jordi Sevilla, “al gobierno le gustaría enfatizar cualquier cosa que sea una buena noticia y un buen mundial es ciertamente importante”. Vienen a sumarse a los excelentes resultados de la “roja”, otras actuaciones dignas de los mejores gladiadores de la Roma Imperial: La ejecutoria en motos de Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa, Toni Elías…la espectacularidad del juego y los resultados de Rafael Nadal, las expectativas de Alberto Contador en el Tour de Francia, el estrellato de Pau Gasol en la NBA, la selección de baloncesto…todo ello complementado con un “circo” televisivo que a diario emboba a decenas de millones de personas. Difícil pues, no caer en el juego de esconder datos y previsiones económicas negativas, situaciones estatales de extrema complejidad, crisis autonómicas, desbarajuste económico de las entidades locales o dramas familiares y personales…bajo un manto asistencialista, de populismo y entretenimiento sin fin. Dicho en palabras de una celebrada canción de Amistades Peligrosas: “…mientras la prensa está en la despensa, /tu y yo a callar/ que los padres de la patria nos darán /más circo y más pan…”
En los años 60 y 70 llegó de América un movimiento musical, social y político que se conoció como “Tropicalismo”, impulsado por Caetano Veloso. “Tropicalia ou Panis et Circenses” fue una de sus banderas discográficas de ruptura y de progreso. Hoy Canarias parece haber perdido la iniciativa y el empuje, para venir a caer en una suerte de tropicalismo político de pacotilla, que incluso olvida entregar el “pan” a la ciudadanía. Poco importa que el paro ronde el 30 % de la población activa, que hayamos caído a los últimos puestos de competencia educativa y de excelencia sanitaria. Poco importa la desertización industrial, ni las tensiones económicas públicas y privadas, ni la corrupción, el nepotismo o la escasa implantación de la ley de dependencia…lo que se visualiza es una acción de gobierno encaminada al “circo permanente”.
En estratégica política hemos avanzado poco desde la época romana. Hace veinte siglos las autoridades del imperio repartían prebendas y financiaban espectáculos, a cambio recibían lealtades y la consideración en el famoso saludo de “Salve Cesar, los que van a morir te saludan”. Quizá en eso hayamos avanzado un poco, ya no es preceptivo el saludo al modo que decía un comentarista, “Salve Presidente, los que vas a arruinar te saludan”. Algo es algo. Vamos digo yo.
Ignacio Morán Rubio es director de Gobierno del Ayuntamiento de Telde.
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