¿PARA QUÉ SIRVE LA O.N.U.?
El acontecimiento más lamentable que ha copado los titulares en todo el mundo en la última semana ha sido el brutal ataque militar contra la flotilla que, cargada de ayuda humanitaria y sin otras armas que no fueran los útiles y herramientas necesarias en cualquier barco, cruzaba aguas internacionales para tratar de aliviar la desesperada situación de los habitantes de Gaza.
Una vez más, la O.N.U. condena los actos, pero no aprueba ninguna sanción a Israel, limitándose a anunciar la apertura de una investigación que ya ha sido rechazada por el estado sionista. Esto se explica porque Estados Unidos es uno de los cinco países del Consejo de Seguridad de esta organización que posee el antidemocrático derecho a veto, y nunca permitirá que su protegido aliado reciba castigo alguno. La prueba está en que han vetado ya más de una treintena de resoluciones contra acciones israelitas.
La O.N.U. fue fundada hace ya 64 años para facilitar la cooperación en asuntos de Derecho Internacional, el desarrollo económico y social, la paz y seguridad mundial, cuestiones humanitarias y los Derechos Humanos. Pero hoy, que está formada por 192 estados, frente a los 51 que la formaron, dista en la práctica mucho de perseguir los fines para lo que fue creada.
De hecho, Estados Unidos se vale descaradamente de esta organización internacional para alcanzar sus objetivos en política exterior, como instrumento de intervención e injerencia. Así, los “pacíficos” cascos azules inspeccionan y controlan elecciones, organizan o reemplazan gobiernos, y entrenan policías y ejércitos locales, siempre según sus intereses particulares.
Por otro lado, desde 1948 existen tratados internacionales, suscritos incluso por Estados Unidos, contra el bloqueo al suministro de alimentos y medicinas, aún en periodo de guerra. Lo mismo que sucede hoy en Gaza por la criminal acción del estado de Israel, viene sucediendo desde hace más de cuatro décadas con el impune bloqueo a Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos. La última votación en Naciones Unidas sobre el asunto arrojó el contundente resultado de 187 países en contra del mencionado bloqueo, tres a favor y dos abstenciones. La voluntad de la inmensa mayoría de los países miembros fue vetada por el propio autor del bloqueo, el inhumano castigo al pueblo cubano continúa, y quien incumple los tratados firmados jamás ha sido sancionado.
Mientras que no se transforme drásticamente el funcionamiento de Naciones Unidas, o se cree una organización nueva que la supere, seguirá siendo una simple herramienta que perpetúe la preeminencia de los poderosos sobre la inmensa mayoría de la población mundial....
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