HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS
Sin duda hay empresarios en este país que han creado riqueza y empleo durante muchos años, que han usado inteligente y eficazmente sus recursos para cumplir con sus objetivos y porqué no decirlo también, en casos concretos, llegar a jugar un papel que merece el respeto y reconocimiento de la colectividad. También ha habido y hay representantes públicos que, con mayor o menor acierto en su gestión, pero siempre desde su honesto proceder, sentido de la responsabilidad y capacidad de decisión, han contribuido a crear las condiciones e instrumentos legislativos necesarios para cumplir con su deber y sacar adelante los objetivos trazados en cada momento para beneficio de la comunidad en su conjunto.
Pero no es menos cierto también, que hay quienes llevan mucho tiempo haciendo negocios aún cuando se les supone dedicados a la cosa pública y quienes, debiendo dedicarse sólo a sus negocios, han invadido y querido manejar a su antojo la política y a algunos políticos como si de empleados suyos se tratara. Finamente, hasta ahora se venía hablando de la confusión que entre política y negocios ejercían algunos desde uno u otro ámbito, cuando en realidad se trataba y se trata de una práctica que ha perjudicado y perjudica a los empresarios verdaderamente honestos y degrada por infundada generalización a los políticos que se esfuerzan por dignificar la política y separarla de la corrupción y el más de lo mismo. Finamente, se quería disfrazar de creación de riqueza y empleo para todos, lo que simple y llanamente era y es especulación escandalosa y sobresueldos o buenos regalos como práctica establecida en la propia administración de marras. Finamente, se ha querido bautizar como relaciones fluidas entre empresarios y políticos, lo que en no pocos casos ha significado que representantes públicos trabajaran a las órdenes de empresarios que, a su vez, premiaban generosa o porcentualmente la labor de sus políticos.
Cuando todo eso ha terminado por salir a la luz pública, al menos en parte y no aún en todos los lugares donde se da; cuando ese secreto a voces, ese clamor silenciado que perpetuado en el tiempo ha perjudicado y degradado seriamente la honorabilidad de nuestras instituciones ante el conjunto de la ciudadanía, les ha estallado entre las manos a sus promotores o ha llegado a manos de la justicia, las reacciones han sido varias. Hay quienes desde la política han negado la evidencia hasta la extenuación guardando la pose hasta el último minuto, para ahora limitarse a un no sabe no contesta o buscar cabezas de turco. Los hay que han optado por llamar de todo a jueces, policías, periodistas y “arrepentidos” en un intento de salida que encima no reponía siquiera las consecuencias de poner en entredicho el Estado de derecho, viendo tramas y conspiraciones precisamente en el lado contrario a donde realmente existían, pero para delinquir. Los hay que han sacado tajada informativa por convertirse en contrainformación y también los que, usando encima dinero público, han permutado prebendas a cambio de silencios o ruido en algunas ondas y redacciones. Todo ello demostrando la fuerza, el poder, el nivel de penetración social, económica y mediática que han conseguido los promotores de este matrimonio de conveniencia delictiva.
A lo mejor lo más penoso de todo es que, aún con todo, hay corruptores y corrompidos que terminarán saliendo de puntillas de todo esto, que haya quienes se sigan arrodillando ante su prepotencia empresarial o quienes les sigan otorgando mayorías con las que gobernar instituciones. A lo mejor lo más penoso de todo esto es que la sociedad se desvincule de la política y deje en manos de estos desaprensivos las decisiones y los asuntos que afectan realmente a sus vidas, porque caigan en la trampa de pensar lo que ellos quieren difundir, que todos los políticos son iguales. A lo mejor lo más penoso es comprobar cómo hay quienes, estando para informar, son silenciados u obligados a silenciar a los que se resisten a estas prácticas y por el contrario tener que dar mayor altavoz a quienes las protegen, adulan, consienten o simplemente pagan para que así sea.
Por respeto a los empresarios honrados, pero sobre todo a la mayoría social que confía en que sus instituciones y representantes cumplen con sus obligaciones, hay quienes seguimos diciendo NO a la corrupción. Por respeto a nosotros mismos y a nuestros valores, hay quienes seguimos diciendo NO a los que quieren convertir la política y a los políticos en una caricatura, en algo subordinado a sus caprichos e intereses, en un enredo continuo, en una vergüenza colectiva. Por sentido de la responsabilidad, porque se lo debemos a quienes confían en nosotros y a nuestras familias, porque no luchamos en su día por las libertades y la democracia para que ahora tome cuerpo esta dictadura del capital y el conchabeo, nosotros NO nos apartaremos ni un milímetro en nuestras posiciones de denuncia, freno y combate de estas situaciones, pese a quien le pese, hagan lo que hagan quienes con eso comulgan. Hasta las últimas consecuencias.
Fdo: Aureliano Francisco Santiago Castellano
Presidente de Nueva Canarias en Telde
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